viernes, 3 de febrero de 2012

Ocaso

Y me volví a vestir de noche y sangre, y me lancé a correr hacía el atardecer.

Solo, frente a un paisaje desierto; hoy ni un solo viandante, corredor o ciclista compartían recorrido conmigo. La ola de frío, la responsable.
Cielo raso, charcos congelados, viento helado, un conejo, dos perros, mi fiel gato negro y unas cuantas alimañas. Mi cautela, dolor, mi energía, mi rabia contenida, endorfinas liberadas, mi música, sudor. Pum, pum...pum. Mi corazón. Mi fuerza.

Eché a correr con la intención de soltar piernas, activar la circulación. Después de dos días de ejercicio atlético-marcial no había centímetro de mi cuerpo libre de dolor. No quería forzar y tirar por la borda los beneficios físicos del descanso muscular. Pero el mp4, en su modo aleatorio, decidió joderme el plan. Al son de la música me aceleré, no pude evitar esprintar, explotar.

Y cuando más frío hace, en la contrariedad de mi ser, menos lo vengo sintiendo. Ni guantes me puse, y mis manos estaban calientes.
No sé que se ha activado dentro de mí, pero mi piel vuelve a arder, altiva y descarada frente al termómetro.

Recuerdo ya lejanas las enseñanzas que iba aprendiendo a lo largo de las entradas del blog. Se ve que entre tanto cambio de temperatura se han acabado evaporando, ya ni las recuerdo. Al contrario, demasiado tiempo sin aprender nada nuevo. Estancado con el agua congelada de los charcos que hoy esquivé. Otra vez.

Y otro párrafo más sin sentido.

Hoy también me sentí decepcionado por algo que no me ha merecido la pena. Y de nuevo me doy cuenta que mi ego es tan pesado que cuando cae suele aplastarme. Porque es difícil para mí no tomarme la indiferencia como algo personal. Orgulloso como nadie más, siempre expectante por dar la estocada de la revancha, porque no tengo el escudo de la confianza conmigo.

Voy a dejar ya de escribir porque no me sale nada. Solo dejar una canción reflejo de que hoy me di cuenta que, a pesar de tanto cambio de estado de ánimo, al final el último giro mira hacia aquél que atraemos con nuestra voluntad oculta al principio de la jornada. A veces, si eres pesimista, no acaba bien.



Hasta otra.

8 comentarios:

  1. Vuelve a ser una entrada dura, poco positiva, pero me ha encantado, creo que es lo mejor que has escrito hasta ahora! te seguimos!! ^_^

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    1. Y yo pensando que había sido un churro... Se ve que el uso de recursos visuales hace ganar bastante. Gracias por el seguimiento, cuando saque mis primeras perras por la publicidad os invitaré a algo. De momento eres la mejor colocada para llegar hasta la mariscada :D

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  2. a veces lo que menos nos gusta es lo que mas gusta a los demás.
    cuentas poco pero expresas mucho, suficiente para que sea una buena entrada. enhorabuena (K)

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  3. mariscada?? yo soy mas barata. asiq... espero q tb te acuerdes de mi ^^

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    1. Eso de "barata" ha sonado muy mal... Pero sí, me acordaré de ti también

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