jueves, 18 de abril de 2013

Día 2. Casi.

Hoy he vuelto a pecar de falta de arrojo. Ni siquiera ha sido averde. Patachás. 

La cuestión es que otra vez he dejado sin dar forma física a mis pensamientos. ¿Me arrepiento? Aún es temprano para hacerlo. Eso me haría sentir poco honesto conmigo mismo. Y así ha pasado mi mañana. Sin pena ni gloria.

La tarde ha ido cogiendo el regusto de esa nostalgia nacida de un embarazo psicológico, que de vez en cuando me corre por dentro. Algo inventado que se te ha escapado. Algo que ni existe ni existió. Y sabe mal, sabe raro. Aunque despierte cierta esperanza por recuperar lo que nunca tuve. Es raro. Pero esa nostalgia sigue corriendo ahora. Como el veneno que son mis ganas de vivir. Que tantas ganas tuve siempre de vivir que se me atascaron. Me dejaron simplemente con eso, con las ganas. 

Volvemos a lo de siempre. Estancamiento. Pero sin saber si estoy atascado de mierda o flores.

Al menos ya he afianzado la idea en mi cabeza de que lo más importante es vencer el miedo. Toda clase de miedo.

Hoy la nota es un 3. Pelao.

Y más de lo mismo. Cada vez de un color.

miércoles, 17 de abril de 2013

Día 1. Día 17.

Satisfacción personal del día, baremo de 0 a 10:    3.2.........Suspenso

Me he jodido la espalda. Pero hoy era el día uno, día diecisiete. Para qué preocuparme por la barba cuando me pueden cortar el cuello.

Se nace llorando, desorientado, sin saber dónde estás. Apenas has sacado la cabeza. Es normal.

Nada más que añadir.

martes, 16 de abril de 2013

Día cero. Plan B.



Esa opción de emergencia, la que no quieres llegar a tener que poner en marcha. Porque tienes otra prioridad, otra forma de hacer ese algo. La primera opción, tu manera. Y a veces ésa, tu manera, no es la acertada o correcta. O simplemente no te ha estado funcionando. Te das cuenta que lo que elegiste en primera instancia, lo que previste que pasaría, no se está cumpliendo. En absoluto. Aunque para ser justos, la vida te ha dado otras armas que no esperabas tener, que quizás no entiendas, que no sepas como usar. Que sólo encajen en tu "Plan B".

"Todo el mundo tiene un plan..., hasta que le pegas la primera hostia". Mike Tyson.

Y como los hay muy cabezones, también hay más de una hostia. Pero bueno, está más que constatado que no todos aprendemos de la misma forma. Qué remedio, es algo que aceptaremos. El resultado no tiene por qué ser peor. Simplemente tiene que encajar. Y si pensabas que ser infiel a tu primer plan de acción era negarte a ti mismo, es que se te pasó algo importante por alto. No sabías quien eras. Lo que creías saber no era todo lo que eras. Porque el plan avanza justo un instante por detrás de ti. También justo a la inversa. Siempre. Aunque no tenga sentido. No lo tiene que tener. Seguramente sea totalmente al contrario, y cuando de verdad nos negamos es cuando rehusamos o no nos atrevemos a crecer ni desarrollar lo que verdaderamente somos. Por eso nos inventamos un primer plan; por otra parte, totalmente natural y necesario.

Se va a tener que sufrir. Si supiéramos todo lo que hay que saber, si supiéramos todo lo que va a pasar, si supiéramos todo lo que tenemos que ser, nada de esto tendría sentido. Y acabaría todo en el mismo punto que empieza, sin dimensiones ni grandeza. Sin vida.

No me quedan letras para poner a mi plan. Ni falta que me hacen.