Maldita sea, hay cosas que soy incapaz de controlar. Supongo que esto le pasa a todo el mundo. Y no hablo de intentar controlar la corriente atlántico norte, ni las ondas vitales, ni la prima de riesgo, ni siquiera las gilipolleses que sueltan algunos. Hablo de controlar emociones dentro de uno mismo.
En particular, desde hace unos tres o cuatro meses, vengo siendo incapaz de controlar mi estado dentro de una situación bastante concreta. Creo que estoy condicionado o sugestionado por alguna especie de traba inicial la mar de ridícula, pero que, como una piedrecita en los zapatos, no me deja andar. Tan fácil como descalzarse.
Yo, tan capaz para controlar mis nervios en algunas situaciones, capaz de aguantar inmóvil con la mirada al frente mientras un grupo de "calaña agitanada" (sin xenofobia) me rodea y me instiga a menos de cinco centímetros de la cara, yo, ¡sí, yo!, yo, por el contrario, soy incapaz de controlar mis nervios y actuar conforme mí mismo en dicha situación nombrAda anteriormente. Y me da rabia, me frustra, me hace sentir un pelele.
Ya hacía casi dos meses que no me encontraba de frente (o de lado) con "la situación". Tenía olvidado el tema y la verdad ya me la venía trayendo al viento después de una especie de caída de expectativas decepcionantes. Por eso creía que ya no me pasaría, porque algo que no te importa o te es intrascendental no produce variación apreciable en ti. El caso es que hoy mismo, hace apenas unas horas, me he topado de nuevo con "la situación", y no he sido capaz de controlarme. Peor que nunca. Me invadieron los nervios, se me aceleró el corazón y me temblaron las manos. Incapaz de actuar con naturalidad y normalidad, incapaz de ser yo mismo, incapaz de conseguir centrar la mirada fija.
Si se tratase de algo que me pasa normalmente, sin distinción ninguna, pues no me preocuparía demasiado. Pero no es así.
Y me estoy dando cuenta que he repetido bastantes veces la palabra "incapaz", seguramente porque así me siento en todos los sentidos con el tema este, que ni para atrás ni para adelante puedo avanzar por mucho que me gustaría. No sé que cojones me pasa, pero me anula. Prometo que me esfuerzo, pero nada.
Con Dios, aunque no exista.
Debilidades, todos tenemos alguna contra la que no somos capaces de luchar... aún...
ResponderEliminarAlgo así, sí..
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