martes, 31 de enero de 2012

De por qué mi aislamiento

Dicen que: "El problema de desaparecer es que, cuando quieres aparecer, los demás ya han desaparecido". De todas formas, creo que me arriesgaré.

Los témpanos de hielo que por mi piel resbalan no me hacen obtener más que un corazón anestesiado. Tengo frío, mucho frío. Llevo semanas con frío. Cuando los demás no tienen frío, yo tengo frío. Tengo frío a 2 grados, a 14, a 8.5, tengo frío a 17 grados. Y es que yo antes solía ser caluroso, nada me hacía tiritar a más de los 32 grados de la escala de mi tocayo Fahrenheit. Cero absoluto. El frío no me deja apenas sentir nada más.

A todo esto, holaquétal.

Me han comentado que estoy desaparecido, asocial, irritable, pasota, borde, desagradable, de mala hostia, y demás lindezas. Lo cierto es que, en parte, me la viene trayendo al viento. ¿Habré entrado en la famosa espiral de autodestrucción que no lleva a nada? Es probable, pero ni siquiera, este estado nuevo para mí, me causa la menor de las conmociones. No sé si estaré haciendo bien o mal, ni por quién lo estaré haciendo en los anteriores dos casos; pero, sin más, seguiré como quien no tiene nada que perder. Porque si me pongo a pensar que he tocado fondo, seguiré cayendo.

En fin, es que no estoy para tonterías. Y que ya es hora de dejar de estar pendiente de quien me sigue o quien me abandona. Estoy bastante harto.

Y, ¿por qué escribo aquí esto si me da exactamente igual? Pues para remover conciencias, dar pena, autocompadecerme. No. Nunca más. Me daría asco, sentiría aversión profunda por todo aquel que se tomase esto como una llamada. Es más, prefiero que no me vengan a buscar. Ni frases hechas, ni preocupaciones que duran lo que dura un momento de aburrimiento, ni calor de roña quemada, ni fantasma de las navidades pasadas con su consiguiente conversión de anciano cascarrabias a paloma cobijada.

Generalmente mis momentos de temeridad pasan rápido y me arrepiento de haberlos tenido. Este año empieza diferente en ese sentido, aún no me he arrepentido. Por eso, a lo mejor, ahora, mientras escribo esto, empiezo a sentir ese arrepentimiento poco a poco. Como el calor en forma de miedo que deshiela mi alma de nuevo. No quiero ese calor, ya me quemó demasiado. Aunque insaciablemente, mi ese otro yo, lo busca para poder sentirme de nuevo débil. Todo eso puede que sea el verdadero porqué de estas palabras impresas en mi pantalla. Mira qué bien, guardo algo de esperanza.

No tengo nada más que escribir, ni nada más que leer.

Con Dios.


miércoles, 18 de enero de 2012

Inevitable

Vuelvo por aquí. Mi intención era escribir ayer a la noche, pero no me encontraba lo suficientemente lúcido como para hablar de lo que merece. Así que en base a eso, hoy hablaré fundamentalmente del día de ayer, día diecisiete (17).

En lo referente a la rutina diaria, poco tengo que referir sobre lo acontecido; mañana poco aprovechada, con algún que otro premonitorio de día "chungo", y una tarde tirando a medianamente común. 
Empezando por la mañana diré que soy una persona fácilmente provocable, para lo bueno y para lo malo, sobre todo para lo malo. Y es que no sé decir "no" a los retos que me plantean los demás, pero sin embargo, paso de los que he de proponerme a mi mismo. Todo esto unido a que, como ya dije en una entrada anterior, gasto bastante mala hostia al volante y teniendo en cuenta que casi me matan.., pues ya podréis ir imaginando. A veces me vuelvo bastante chungo. Es increíble como eso que repudio en los demás y que me convierte en una persona tan sumamente prudente y serena en cuanto a evitar problemas se refiere, sin embargo, eso mismo, aparece en mí cuando no he podido evitar el problema y me hallo inmerso en él. Mi irascibilidad me convierte en una bestia incontrolable que juega con la vida de ese chico prudente. Luego, una vez vuelta a la calma, me arrepiento y lamento no poder haberme aplacado, me hago consciente de mis temeridades y entierro a la bestia, no sin miedo a que se me vuelva a escapar. Y es que en mí no se dan el "yo", el "super-yo" y el "ello"; se dan el "yo", la "bestia" y el "carcelero" (respectivamente, creo...). 

Ya entrados en mediodía, en casa ya, me dispuse a hacer unos cálculos a la vez que escuchaba la radio local de un pueblo jiennense que no es Torredelcampo. Raro lo de la radio, ¿eh? Pues sí, no es que sea yo aficionado al medio radiofónico ni esté examinando y evaluando los distintos servicios públicos de localidades que nada tienen que ver con mi procedencia; se trataba de, llamémoslo, curiosidad específica y puntual. En torno a las una y media de la tarde mi "curiosidad" empezaba a saciarse y, allá por las trece horas y cincuenta y tantos minutos se produjo uno de los momentos más preciados ,sino el que más, de lo que llevamos de año. Sonaba en esa misma radio una canción, "Inevitable" de Los Piratas, como cierre del informativo. Cuál fue mi sorpresa. Ni mucho menos lo podría haber esperado. Y es que no se trata de la canción en si, sino del supuesto que me otorga el placer de suponerme supuestamente aludido. Digo esto porque no sé de qué manera tratar el porqué de lo acontecido. No sé si se trataba de una prueba para demostrar unas circunstancias, no sé si fue un detalle, no sé si simplemente fue una ocurrencia espontánea o premeditada, solo sé que vino de parte de una persona con la que trato y que algo sí que tenía que ver conmigo. Parece una tontería todo esto, algo que a cualquiera le haría ilusión, pero no algo como para estremecerte de tal manera que sonrías todo lo que no lo has hecho en mucho tiempo. Lo tomé como un privilegio. Y es que esa canción me hizo ver la luz por un momento lo suficientemente prolongado como para creer que momentos como esos pueden hacerse más patentes en mi vida. De verdad que me cuesta describirlo. Me sentí un tanto absurdo, como un niño pequeño, esclavo de mi ilusión; pero me sentí bien, genial, poco importaba lo inexplicable de mi reacción y las causas que la motivaban, solo importaba disfrutar. Y yo, que me considero incapaz de saber disfrutar como querría de las pequeñas cosas de la vida, valoro mucho más esa sorpresa en el cambio de mi persepción. Ella lo hizo de una manera tan elegante, tan inesperada, tan contundente, tan tranquila, tan.., que consiguió abordarme más fuertemente aún. Y como no sé cómo seguir con esto, antes de estropearlo me silenciaré y recordaré aquello que se vino dando ayer a estas horas. Gracias a esa persona, que es un grandísimo descubrimiento. Para ella va dedicada esta entrada, una entrada escrita premeditadamente y con toda la intensión de querer compartir todo esto con el mundo.

Llegamos a la tarde y poco que destacar de nuevo. Seguí con los cálculos y me preparé para ir a correr. Y es que ya recuperado completamente de los problemas estomacales y sin riesgo de volver a convertirme en "Superguerrero" (vomitar) me encontraba en óptimas condiciones como para hacer el salvaje de nuevo y correr como un descocido. Calcule mi ritmo pero lo hice francamente mal, así que tuve que acelerar considerablemente impulsado por la música y lo sugestivo del solitario paisaje invernal. Me anocheció, pero llegué a tiempo justo para volver a escuchar el mismo informativo radiofónico repetido de ese mismo mediodía y estirar músculos mientras llegaba a mis oídos por segunda vez. Seguidamente me duché. Y poco después de salir de la ducha una amiga me propuso tomar algo de manera bastante inmediata, así que me vestí con prisas y acudí a la cita apenas quince minutos después. Todo bien, tomando algo y echando una diana, que por cierto, gané. Unas dos horas y para las diez y media de la noche estaba en casa cenando algo ligero. Seguidamente vine para el ordenador, en el que estuve manteniendo una charla la mar de agradable y entretenida con la persona motivadora de esta entrada. Se nos hizo tarde, pero mereció la pena, como siempre.

Y como siempre se me queda algo que pensé escribir pero que recordaré más tarde, pero como repito de vez en cuando: lo hecho, hecho está.

Un saludo.












jueves, 12 de enero de 2012

Borrón

Lo de escribir ayer aquí fue un error. Un retroceso, un volver hacia atrás.

Me arrepiento, pero si algo hay claro es que lo hecho, hecho está. Y por eso lo de ayer se queda ahí, como un borrón, como un error, porque de errores también está hecha la vida, y porque a veces los errores se repiten. No ha sido un error hablar del pasado, sino dejar que mis lamentos y la mediocridad de mi autocompasión me ganaran la partida tan fácilmente. No es el qué, es el cómo. Debí haber apaciguado mi alma, dejar que el escozor de mis heridas penetrara lentamente hasta poco a poco ir desapareciendo. Pero yo, cobarde e impaciente, volví a huir de la realidad y me refugié en un dolor que sí puedo controlar, el mismo dolor que se crea desde mi mismo y envuelve todo en forma cúpula que no deja pasar ni la luz ni el aire. El aire está viciado ya ahí dentro. 

Eso es huir, escapar, El enemigo se desaparece y se hace más fuerte lejos de mí. Y volverá, más fuerte. Porque preferí cerrar los ojos en vez de prestarle atención a mis heridas.

Cito a Coelho:
Con frecuencia se ve ante los mismos problemas y situaciones que ya había afrontado; entonces se deprime, pensando que es incapaz de progresar en la vida, ya que los momentos difíciles reaparecen. 
"¡Ya pasé por esto!", se queja su corazón. "Realmente tú ya lo pasaste -responde el corazón-, pero nunca lo sobrepasaste!
El guerrero entonces comprende que las experiencias repetidas tienen una única finalidad: enseñarle lo que no quiere aprende.

Como me ha descubierto hoy La Petarda, la palabra "adiós" viene de "a Dios encomiendo tu alma". Así que eso, adiós (hasta otra).

miércoles, 11 de enero de 2012

11 de enero de un año que no es 2005

Buenas tardes.

Tenía marcado este día en el calendario bloguero. Pensaba escribir, de hecho es lo que estoy haciendo en estos instantes. Y es que éste es un día muy especial para mí, o lo fue; depende de por donde se mire. Un día 11 de enero conocí a la persona que quizás más me haya marcado, esa persona fue mi pareja durante un tiempo, mi primer amor. El primero siempre marca. En mi caso, y pidiendo disculpas si hiero algunos sentimientos, fue el que más me marcó. Y como sé que esto lo puede leer cualquier persona de mi pasado y presente menos ella, por qué no, lo voy a decir: a nadie amé así. Claro que es difícil valorar el amor, su intensidad, su alcance, todo viene dado por las circunstancias. Solo sé que poco o nada queda ya de aquello, poco o nada queda ya de aquella chica de ojos rasgados. Hace muchísimo que no sé de ella, y dudo volver a saber jamás.

Sabía que hoy tocaba escribir, y que algo debía pasar. Ha pasado, pero no ha pasado nada bueno. Esas cosas que pasan, que te marcan, que te hacen reflexionar y plantearte y replantearte cosas. Pasó hoy, y no fue para nada bueno. Hoy es un lamentable día para mí, el peor de lo poco que llevamos de 2012.

No quiero caer en las tinieblas del pesimismo, no quiero caer deprimido, por eso me decidí a escribir ahora, con el día mediando. Esto me ayuda a despejar mi alma, me ayuda a ver más claro cuando miro a la boca de mi estómago, pero por otra parte se convierte en cadenas. Cadenas que me atan a lo de siempre, cadenas que me frustran y están empezando a hacer crecer la angustia de nuevo en mí.

Y es que estoy hundido, pero no es lo peor, lo peor es que día como estos cada vez son más frecuentes, cada vez me asechan con menos demora. Es mi culpa, directamente es mi culpa. Son las consecuencias de lo que no hice. 

Pero se abre con día como estos una nueva oportunidad, solo que cada vez que pasa es más pequeña y pronto ya no será ni oportunidad.

Qué difuso estoy, no estoy inspirado, me siento pesado, denso, oscuro...tengo que hacer algo..o al menos intentarlo. Ya seguir escribiendo aquí no me ayuda nada, me voy.

Pero volveré.

domingo, 8 de enero de 2012

Mis disculpas

¡¡¡Hola de nuevo amiguitos!!! Encima cachondeo, ¿eh? Mecagoenlaputadebastosytambiénenladeorosydepasoenladecopas.

Hacía ya de días que no pasaba por aquí. Me hubiese gustado hacerlo para escribir la carta de los Reyes Magos y encargarles, ya de paso, una guillotina para ellos mismos. No es que esté flojeando en esto del blog, es simplemente que pensé en dosificar mis apariciones, y mientras tanto los virus hicieron de las suyas por mi organismo.

Retomemos a día cinco de enero, víspera de Reyes. Descomunal y apoteósico estado de forma, mano a mano con los gigantes de madera y luego...¡la gloria! Estoy hecho un caso... Total, que me encontraba hecho un campeón; ya curada la infección de garganta que me acompañó los últimos días del año, me vanagloriaba de mi plenitud física y eficiencia tan descaradamente que la vida/Dios/BobEsponja (o su puta madre) decidieron que tenía que bajar a la Tierra. Y así fue. Después de llegar de trabajar, ducharme y cenar a hora giri, pues salí a dar una vuelta por la feria medieval con Carrie, LaBicha (de género masculino), Fredi y LanuevanoviadeFredi (todos ellos nombres en clave). Al final acabamos cenando (otra vez, sí) en un chino super cutre con un camarero castellano barra quinqui de 2x2, pero echamos una noche bastante afable y agradable. Y bueno, os preguntaréis, ¿qué tiene esto que ver? ¿es que te quiso bajar a la Tierra la vida/Dios/BobEsponja (o su puta madre) de esa forma tan chachi? Pues no. Es que se trata de hilar las cosas, pero me quedan super bien justo hasta que caigo en la cuenta que se me ha olvidado mencionar otras cosas. Por todo esto nos vamos a bajar párrafo abajo.

No es que tenga nada contra la comida chica, de hecho me gusta bastante todo el elenco gastronómico oriental, por eso no quisiera yo hacer entender que lo que me hizo bajar a la Tierra fuese culpa de mis amiguitos los "estreñidos" (y más delante vais a ver lo irónico del mote...). Bajamos de nuevo...

Al día siguiente tocaba echar la penúltima jornada de recogida de cosecha, día de reyes, menudos regalitos me cayeron. Todo el día me lo pasé entre oliva y oliva montándome mis historietas mentales, y es que, cuando tienes tanto tiempo para pensar, suelen salir unos guiones la mar de curiosos. Y es que ando preocupado desde hará unos meses con un bulto que me ha salido en la nuca y que, a mi parecer, es cada vez más grande. Me dio por pensar como sería aguantar quimioterapia, meses de vómitos, malestares, agonías... Pensé, como en muchas otras ocasiones, que algo así podría ser lo que me pusiera en marcha, esa chispa que ansío, el empujoncito, la llave de encendido para esta maquinaria que tantas veces he sentido que se oxida, que se pudre como el agua estancada. Por eso pido disculpas, por lo cínico y lo atrevido de mis pensamientos. Porque no es que lo haya deseado de forma contundente, pero le he dado el visto bueno en más de una ocasión. Algo que me haga reaccionar; algo bueno, algo malo, algo... Pido perdón de nuevo. Dije que iba a ser sincero. Pero por ahora dejaremos este tema aparcado, ya retomaremos.

Dicho todo lo anterior, y volviendo a eso que me hizo bajar a la Tierra, esa especie de advertencia "divina"; diré que no voy a echarle la culpa al récord de nueve horas y media cogiendo aceituna. Y es que, después de la mañanita de historietas anteriormente narradas, se hizo esperar poco los preámbulos de mi arrepentimiento. Lo de arrepentimiento lo he dicho por respeto... A veces me siento despreciable. Cominos a "mano sucia" en el campo, poco después ya estaba sintiendo que algo en mi cuerpo no iba del todo bien. Aguanté como pude y no sé cómo. Llegué a casa a eso de las seis y media de la tarde, y a vomitar se ha dicho.... Eché todo lo habido y por haber, eché hasta sin echar, horas y horas, y aquello no paraba. Tenía que concentrarme para no asfixiarme entre arcada y arcada, en serio. No me quedó otra que ir a urgencias. Me pincharon un inhibidor del vómito (Piperan) y me fui a casa. Ya no he vuelto a vomitar, simplemente tengo el cuerpo desde el viernes como si me hubiese pegado una paliza el hijo perdido de Jet Li. El sábado descansé y hoy ha tocado rematar la faena aceitunera ayudado por la increíble energía que proporcionan un plátano, una manzana y litros de bebida isotónica.

Y aquí estoy, dejándome el cuello escribiendo y con una semana intensa por delante. Sea lo que Dios quiera, que no su voluntad. Espero amanecer mañana medianamente recuperado.

Seguro se me queda cosas en el tintero, no importa. Hoy también he aprendido algo que ya sabía, que las cosas dan la vuelta, para bien y para mal, y que no importan las cosas, no las controlas como querrías; por eso mismo has de centrarte en lo que si puedes hacer crecer, en ti mismo. Prepararse para la lluvia. 

Dos campesinos ansiaban lluvia para sus campos después de una gran sequía y meses sin llover. Dios les prometió que llovería. Solo uno de ellos abonó y preparo sus tierras. ¿Quién creéis que tenía verdadera fe en que llovería?

Espero que el día de Reyes se alargue durante todo el año en forma de regalos que ni esperasteis pedir. Un saludo para todos.



lunes, 2 de enero de 2012

Día 2

Joder, me ha quedado todo tan bien ordenadito en la primera entrada que casi que me da apuro cargármelo metiendo esta segunda. Pero de eso se trataba, que no dé miedo que las cosas vuelen porque siempre vamos a estar moviéndonos más rápido que ellas; que la esencia sale de nosotros y lo demás es solo un recipiente bastante sustituible. Perder el miedo a desaparecer, a que muchas cosas se queden en el pensamiento, porque haremos otras con tanta intensidad y pasión que eso no importará. Ojalá yo fuese capaz de eso, pero para mí solo es un propósito más a cumplir.

Y de nuevo aparece la palabra "miedo" entre las cosas que quiero cambiar, os vais a aburrir de esa palabra, el cansinismo la explotará al máximo y me poseerá para que os la haga llegar. Tanto miedo a dejar cosas sin hacer, a perder oportunidades, a dejar de ser de una forma, a no caminar un camino, a ir muriéndome poco a poco, a que quizás lo podría haber hecho mejor, de otra forma, de miles de formas increíbles, de......¡STOP! Terapia...terapia...; voy a dejar que esto y tantas cosas que a lo largo del día se manifestaron en mi mente caigan al pozo del olvido, ya me saldrán por la antípoda otro día, seguro.. Vamos a centrarnos en disfrutar esas cosas a priori no tan complejas, pero que son reales y se materializaron hoy mismo en nuestras vidas (la mía en este caso).

Inciso: Ayer escribí sin releer (bueno, un poco sí), y hoy dejo caer cosas al olvido evitando emborronar los folios de mi cordura.

Estoy cansado, hoy el día de trabajo se me hizo duro, tantos días seguidos parece que se me han acumulado; sí, a mí, como sabéis un super dotado físicamente (que no con un rabo enorme). Parece increíble, ¿eh? Pues sí, se me acumularon. Total, que hoy tampoco es que haya sido un día especial, o al menos yo no lo he percibido. Después de estar toda la noche soñando cosas extrañas tipo "profesora de universidad fusionada y poseída por Poseidón que en su absoluta maldad me quiere obligar a nadar la Volvo Ocean Race (sí, nadar, leísteis bien)", después de eso, claro está, me desperté un tanto conmocionado. Seguidamente al tajo, vuelta del tajo, ducha, sofá, merienda, intento de memoria de prácticas, cena y, por último, blog. ¿Cómo lo veis? Yo lo veo ir muy muy muy poquito a poco, pero bueno, estamos en el día dos. ¡No pensé llegar tan lejos!

No sois conscientes del enorme esfuerzo que hago mientras escribo para ralentizar mi mente y trabajar como un puto castor en el dique que evite sentir de nuevo que el agua de mis pensamientos se desborda y no riega nada, nada productivo, se la chupa la tierra. Qué horror.

Pues bueno, como a todo quisqui le dio por echarle la culpa de hasta el olor de sus pedos a Zapatero, yo me voy a permitir cagarme en la puta nación del señor Raroy por haberme jodido el capítulo de "Águila Roja" por su manía de pasar todos los festivos al lunes. Un caprichito de nada.

Me despido por hoy proponiéndoos que penséis en el primer sentimiento que experimentasteis. Lo vi en un documental de psicología. En mi caso, creo recordar, que ese sentimiento fue miedo, en torno a los 3 años de  edad.

PDT: Me he dado cuenta de que estoy empezando a escribir de cara al "público". Me parece patético.

Agur

domingo, 1 de enero de 2012

Empecemos por el principio.

Hola a todos.

Como buena persona del montón que se precie hoy, uno de enero de este año entrante (2012), me he decidido por abrir un blog y llevarlo al día, entre muchos otros propósitos de año nuevo. Y es que, ¿qué mejor momento para "empezar de cero" que el primer día de un nuevo año? Sé que cuando se quiere empezar a cambiar algo lo verdaderamente contundente es empezar en el mismo instante, no postergar la acción por flaqueza de voluntad, pero, ese es el verdadero problema, que yo no gozo de esa voluntad necesaria; así que puestos a elegir un día, este era el más idóneo. Digo yo que si tantísima gente elige este día no debe de estar muy mal para empezar, ¿no? Tiradas ya a la basura tantísimas oportunidades de fechas varias como cumpleaños, día de traumas pasados, comienzos de cursos, números favoritos y demás fechas personalmente señaladas no es de cordura pensar que esta vez sí, que lo haré, que EMPEZARÉ a hacerlo. Pero..., quizás ya haya empezado mucho antes de lo que pienso, ahí recae parte de mi esperanza. Y claro, ¿cómo empezar sin fe ni con pensamiento claro de conseguir el logro?, no es lógico ni moralmente aceptable (al menos para mí), hacer algo sin convicción (aunque sea un poquito..). Así que por ello...¡SÍ!, ¡coño!, ¡hoy es el día!, aunque parezca absurdo y la experiencia me martillee con que mañana seguiré tropezando con las mismas piedras de siempre.

Ahora viene la parte en la que explico de qué va esto. Se trata de una especie de terapia personal para reforzar mi voluntad en el cambio, plasmar mis avances, retrocesos y estancamientos, y que ello me sirva como aliciente para poco a poco ir ganando en ilusión, ánimo y fuerza. Básicamente para eso, aunque hay un poco de mi exasperante egocentrismo de por medio, de mis ansias por captar un poco de atención de mis congéneres para reforzar mi destrozada autoestima y suplir demás carencias de las que iré hablando con el tiempo. Espero controlar el temita último para no caer en lo de siempre..; y es que pretendo ser sincero ante todo (que omitiré, sí), sincero conmigo mismo, y no volverme loco en buscar esa supuesta perfección que me ha tenido paralizado tantísima vida y me ha hecho ignorar y encarcelar a ese que soy, y que no es perfecto ni mucho menos. Por eso intentaré no pensarme tanto las cosas ni querer releer a cada línea para parecer ese tipo capaz de idolatrables obras que no soy. Ya lo he dicho, no soy perfecto, nunca lo he sido, y quiero conseguir no pretender tener que serlo; seré lo que soy en su máximo exponente y me enorgulleceré.

Y sin más dilaciones empezaré por el día de hoy. Desperté a eso de las diez y media de la mañana (ahora son las 12:59 h.) en una habitación que no es la mía. A oscuras me vestí para no despertar a mi acompañante que dormía "placidamente" a mi lado; no quería ser el causante de que esa suave y calmada respiración de angelito desapareciera debajo de las sábanas. ¿Angelito?...¡no joder!, ¡roncaba como un cabrón!; ¡es un marono de 1.83 con pelos en los sobacos! ¿Parecía que había ligado eh?, pues no...no se me dio bien ese aspecto en  Nochevieja, pero tampoco lo intenté...; así que las gallinas que entran por las que van saliendo -jajaja- Pues eso, una vez vestido fui hasta la cocina, tomé esa dosis de antibiótico que no debí mezclar con alcohol anoche, y me dirigí hacia la salida del edificio en el que mora mi buen amigo Fredi (nombre en clave). Nada más salir a la calle me topé de bruces con una preciosa mañana de domingo. Las calles de Jaén tranquilas, algún despistado paseando, y una buena inspiración que me ha traído hasta este blog. Me he metido en el coche sin quitarme la americana y he puesto la radio, harto de mis canciones de siempre busqué la novedad, aire fresco, como el de esta mañana, que va muriendo ya en el almuerzo que se aproxima. Me he sentido bien, relajado, un buen viaje Jaén-Torredelcampo, sin que asomara nariz mi típica mala hostia al volante; y es que, para que lo sepáis, gasto mala hostia a espuertas en el coche y fuera de él. Pero hoy sentimientos oscuros (un poco de nostalgia quizás) no se han apoderado de mí (todavía), y por eso doy gracias.

Se me quedan muchas cosas en el tintero, y es que pienso más rápido y hábil (que no efectivo) que escribo, pero paciencia Juan Gabriel, paciencia, que "el guerrero estuvo dormido mucho tiempo, es normal que se vaya despertando poco a poco". Ya habrá tiempo para aburrir a los pocos aburridos que se pasen por aquí.

Intentaré escribir todos los días, aunque me repita y diga cosas insulsas. Pero espero no gastar tanto tiempo como hoy. Y si no aparezco por aquí es que quizás esté haciendo algo más productivo (cruzad los dedos por mí).

Un saludo visitantes.

 ¡¡Y feliz 2012!!