lunes, 2 de enero de 2012

Día 2

Joder, me ha quedado todo tan bien ordenadito en la primera entrada que casi que me da apuro cargármelo metiendo esta segunda. Pero de eso se trataba, que no dé miedo que las cosas vuelen porque siempre vamos a estar moviéndonos más rápido que ellas; que la esencia sale de nosotros y lo demás es solo un recipiente bastante sustituible. Perder el miedo a desaparecer, a que muchas cosas se queden en el pensamiento, porque haremos otras con tanta intensidad y pasión que eso no importará. Ojalá yo fuese capaz de eso, pero para mí solo es un propósito más a cumplir.

Y de nuevo aparece la palabra "miedo" entre las cosas que quiero cambiar, os vais a aburrir de esa palabra, el cansinismo la explotará al máximo y me poseerá para que os la haga llegar. Tanto miedo a dejar cosas sin hacer, a perder oportunidades, a dejar de ser de una forma, a no caminar un camino, a ir muriéndome poco a poco, a que quizás lo podría haber hecho mejor, de otra forma, de miles de formas increíbles, de......¡STOP! Terapia...terapia...; voy a dejar que esto y tantas cosas que a lo largo del día se manifestaron en mi mente caigan al pozo del olvido, ya me saldrán por la antípoda otro día, seguro.. Vamos a centrarnos en disfrutar esas cosas a priori no tan complejas, pero que son reales y se materializaron hoy mismo en nuestras vidas (la mía en este caso).

Inciso: Ayer escribí sin releer (bueno, un poco sí), y hoy dejo caer cosas al olvido evitando emborronar los folios de mi cordura.

Estoy cansado, hoy el día de trabajo se me hizo duro, tantos días seguidos parece que se me han acumulado; sí, a mí, como sabéis un super dotado físicamente (que no con un rabo enorme). Parece increíble, ¿eh? Pues sí, se me acumularon. Total, que hoy tampoco es que haya sido un día especial, o al menos yo no lo he percibido. Después de estar toda la noche soñando cosas extrañas tipo "profesora de universidad fusionada y poseída por Poseidón que en su absoluta maldad me quiere obligar a nadar la Volvo Ocean Race (sí, nadar, leísteis bien)", después de eso, claro está, me desperté un tanto conmocionado. Seguidamente al tajo, vuelta del tajo, ducha, sofá, merienda, intento de memoria de prácticas, cena y, por último, blog. ¿Cómo lo veis? Yo lo veo ir muy muy muy poquito a poco, pero bueno, estamos en el día dos. ¡No pensé llegar tan lejos!

No sois conscientes del enorme esfuerzo que hago mientras escribo para ralentizar mi mente y trabajar como un puto castor en el dique que evite sentir de nuevo que el agua de mis pensamientos se desborda y no riega nada, nada productivo, se la chupa la tierra. Qué horror.

Pues bueno, como a todo quisqui le dio por echarle la culpa de hasta el olor de sus pedos a Zapatero, yo me voy a permitir cagarme en la puta nación del señor Raroy por haberme jodido el capítulo de "Águila Roja" por su manía de pasar todos los festivos al lunes. Un caprichito de nada.

Me despido por hoy proponiéndoos que penséis en el primer sentimiento que experimentasteis. Lo vi en un documental de psicología. En mi caso, creo recordar, que ese sentimiento fue miedo, en torno a los 3 años de  edad.

PDT: Me he dado cuenta de que estoy empezando a escribir de cara al "público". Me parece patético.

Agur

3 comentarios:

  1. Deja pendiente para otro post el por qué es patético escribir para el "público" porque yo lo considero valiente.

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  2. Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra.
    Quien esté libre de miedo que te juzgue…
    Por suerte o por desgracia, todos tenemos miedo, por suerte porque nos mantiene alertas, porque nos hace estar a la espera, porque nos mantiene despiertos, por desgracia, porque nos impide ir a más, porque nos hace quedarnos a medias, porque nos provoca el no arriesgar.
    El miedo no es malo, tampoco bueno, solo es un factor que nos sigue en la vida y que hay que aprender a dominar.
    Por cierto sí, es una putada pasar todos los festivos a lunes, :D

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