Tenía marcado este día en el calendario bloguero. Pensaba escribir, de hecho es lo que estoy haciendo en estos instantes. Y es que éste es un día muy especial para mí, o lo fue; depende de por donde se mire. Un día 11 de enero conocí a la persona que quizás más me haya marcado, esa persona fue mi pareja durante un tiempo, mi primer amor. El primero siempre marca. En mi caso, y pidiendo disculpas si hiero algunos sentimientos, fue el que más me marcó. Y como sé que esto lo puede leer cualquier persona de mi pasado y presente menos ella, por qué no, lo voy a decir: a nadie amé así. Claro que es difícil valorar el amor, su intensidad, su alcance, todo viene dado por las circunstancias. Solo sé que poco o nada queda ya de aquello, poco o nada queda ya de aquella chica de ojos rasgados. Hace muchísimo que no sé de ella, y dudo volver a saber jamás.
Sabía que hoy tocaba escribir, y que algo debía pasar. Ha pasado, pero no ha pasado nada bueno. Esas cosas que pasan, que te marcan, que te hacen reflexionar y plantearte y replantearte cosas. Pasó hoy, y no fue para nada bueno. Hoy es un lamentable día para mí, el peor de lo poco que llevamos de 2012.
No quiero caer en las tinieblas del pesimismo, no quiero caer deprimido, por eso me decidí a escribir ahora, con el día mediando. Esto me ayuda a despejar mi alma, me ayuda a ver más claro cuando miro a la boca de mi estómago, pero por otra parte se convierte en cadenas. Cadenas que me atan a lo de siempre, cadenas que me frustran y están empezando a hacer crecer la angustia de nuevo en mí.
Y es que estoy hundido, pero no es lo peor, lo peor es que día como estos cada vez son más frecuentes, cada vez me asechan con menos demora. Es mi culpa, directamente es mi culpa. Son las consecuencias de lo que no hice.
Pero se abre con día como estos una nueva oportunidad, solo que cada vez que pasa es más pequeña y pronto ya no será ni oportunidad.
Qué difuso estoy, no estoy inspirado, me siento pesado, denso, oscuro...tengo que hacer algo..o al menos intentarlo. Ya seguir escribiendo aquí no me ayuda nada, me voy.
Pero volveré.
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