¡¡¡Hola de nuevo amiguitos!!! Encima cachondeo, ¿eh? Mecagoenlaputadebastosytambiénenladeorosydepasoenladecopas.
Hacía ya de días que no pasaba por aquí. Me hubiese gustado hacerlo para escribir la carta de los Reyes Magos y encargarles, ya de paso, una guillotina para ellos mismos. No es que esté flojeando en esto del blog, es simplemente que pensé en dosificar mis apariciones, y mientras tanto los virus hicieron de las suyas por mi organismo.
Retomemos a día cinco de enero, víspera de Reyes. Descomunal y apoteósico estado de forma, mano a mano con los gigantes de madera y luego...¡la gloria! Estoy hecho un caso... Total, que me encontraba hecho un campeón; ya curada la infección de garganta que me acompañó los últimos días del año, me vanagloriaba de mi plenitud física y eficiencia tan descaradamente que la vida/Dios/BobEsponja (o su puta madre) decidieron que tenía que bajar a la Tierra. Y así fue. Después de llegar de trabajar, ducharme y cenar a hora giri, pues salí a dar una vuelta por la feria medieval con Carrie, LaBicha (de género masculino), Fredi y LanuevanoviadeFredi (todos ellos nombres en clave). Al final acabamos cenando (otra vez, sí) en un chino super cutre con un camarero castellano barra quinqui de 2x2, pero echamos una noche bastante afable y agradable. Y bueno, os preguntaréis, ¿qué tiene esto que ver? ¿es que te quiso bajar a la Tierra la vida/Dios/BobEsponja (o su puta madre) de esa forma tan chachi? Pues no. Es que se trata de hilar las cosas, pero me quedan super bien justo hasta que caigo en la cuenta que se me ha olvidado mencionar otras cosas. Por todo esto nos vamos a bajar párrafo abajo.
No es que tenga nada contra la comida chica, de hecho me gusta bastante todo el elenco gastronómico oriental, por eso no quisiera yo hacer entender que lo que me hizo bajar a la Tierra fuese culpa de mis amiguitos los "estreñidos" (y más delante vais a ver lo irónico del mote...). Bajamos de nuevo...
Al día siguiente tocaba echar la penúltima jornada de recogida de cosecha, día de reyes, menudos regalitos me cayeron. Todo el día me lo pasé entre oliva y oliva montándome mis historietas mentales, y es que, cuando tienes tanto tiempo para pensar, suelen salir unos guiones la mar de curiosos. Y es que ando preocupado desde hará unos meses con un bulto que me ha salido en la nuca y que, a mi parecer, es cada vez más grande. Me dio por pensar como sería aguantar quimioterapia, meses de vómitos, malestares, agonías... Pensé, como en muchas otras ocasiones, que algo así podría ser lo que me pusiera en marcha, esa chispa que ansío, el empujoncito, la llave de encendido para esta maquinaria que tantas veces he sentido que se oxida, que se pudre como el agua estancada. Por eso pido disculpas, por lo cínico y lo atrevido de mis pensamientos. Porque no es que lo haya deseado de forma contundente, pero le he dado el visto bueno en más de una ocasión. Algo que me haga reaccionar; algo bueno, algo malo, algo... Pido perdón de nuevo. Dije que iba a ser sincero. Pero por ahora dejaremos este tema aparcado, ya retomaremos.
Dicho todo lo anterior, y volviendo a eso que me hizo bajar a la Tierra, esa especie de advertencia "divina"; diré que no voy a echarle la culpa al récord de nueve horas y media cogiendo aceituna. Y es que, después de la mañanita de historietas anteriormente narradas, se hizo esperar poco los preámbulos de mi arrepentimiento. Lo de arrepentimiento lo he dicho por respeto... A veces me siento despreciable. Cominos a "mano sucia" en el campo, poco después ya estaba sintiendo que algo en mi cuerpo no iba del todo bien. Aguanté como pude y no sé cómo. Llegué a casa a eso de las seis y media de la tarde, y a vomitar se ha dicho.... Eché todo lo habido y por haber, eché hasta sin echar, horas y horas, y aquello no paraba. Tenía que concentrarme para no asfixiarme entre arcada y arcada, en serio. No me quedó otra que ir a urgencias. Me pincharon un inhibidor del vómito (Piperan) y me fui a casa. Ya no he vuelto a vomitar, simplemente tengo el cuerpo desde el viernes como si me hubiese pegado una paliza el hijo perdido de Jet Li. El sábado descansé y hoy ha tocado rematar la faena aceitunera ayudado por la increíble energía que proporcionan un plátano, una manzana y litros de bebida isotónica.
Y aquí estoy, dejándome el cuello escribiendo y con una semana intensa por delante. Sea lo que Dios quiera, que no su voluntad. Espero amanecer mañana medianamente recuperado.
Seguro se me queda cosas en el tintero, no importa. Hoy también he aprendido algo que ya sabía, que las cosas dan la vuelta, para bien y para mal, y que no importan las cosas, no las controlas como querrías; por eso mismo has de centrarte en lo que si puedes hacer crecer, en ti mismo. Prepararse para la lluvia.
Dos campesinos ansiaban lluvia para sus campos después de una gran sequía y meses sin llover. Dios les prometió que llovería. Solo uno de ellos abonó y preparo sus tierras. ¿Quién creéis que tenía verdadera fe en que llovería?
Espero que el día de Reyes se alargue durante todo el año en forma de regalos que ni esperasteis pedir. Un saludo para todos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario