sábado, 25 de enero de 2014

Casi indescriptible


Lo de hoy no tiene precedente. Me desvié del camino, eso está más que claro. Tanto que se vio afectada mi percepción y hasta mi fisiología mental. Más de lo que nunca pude imaginar. Esta vez si que me he sentido al borde de la locura. Y no, ya no es un decir, ya no son palabras vacías o una forma de hablar. Estoy hablando de cuadro clínico.

Angustia. Paranoia. Sentir que se me está olvidando algo a casa paso. Ansiedad. Que se repita todo una y otra vez, como el Día de la Marmota. Confusión. Fobia social. Imposibilidad de concentración. Saturación mental. Apatía ante situaciones peligrosas o catastróficas. Sensibilidad a ruidos, luces, olores. Como cuando te mareas, que te sientes en otra dimensión, oyes las voces y el mundo que te rodea lejano. Contraproducente y contradictorio. En otra dimensión. Y parar en el arcén a vomitar, como única solución para seguir ligado a la realidad.

E intentas volver, volver, volver, volver, volver a la realidad. Y hablas en voz alta. 

Ahora entiendo cuando los médicos en las películas hablan de que "está luchando por su vida". Lo complicado no es luchar, es ser consciente de que tienes que hacerlo, de que te estás yendo. Lejos de la vida, de este mundo. Te pierdes en el limbo, porque antes te has perdido a ti mismo. Un camino que tanto tiempo buscaste y que recientemente encontraste. Y ahora te desvías, te revuelca y desorienta eso que siempre creíste tener controlado. ¿Cómo ibas a sucumbir tú a tu propia inteligencia y poder? Tú no eras así, tú no caerías en esa corruptela de manual. Entre tus problemas no estaba ése. 

No sé si ha sido un cúmulo de circunstancias a pleno rendimiento, o producto del estrés acumulado. No sé si tenga que ver con problemas arrastrados. Premoniciones e intuiciones. No sé si ha sido el cansancio, el sueño, o un café triple añadido. Lo que sí sé es que lo siento, por los que no lo merecen o no sé si lo merecen. Pero tengo que librarme de la carga. Y puede que sea un arrebato, puede que me arrepienta. Porque no sé si mis actos, incluido éste, son buenos. Pero algo me dice, que lo de hoy significa, a pesar de todo, algo bueno.

Y aquí me agarro, a mis letras, a mis pensamientos. Como mejor método para volver a la realidad. Que en una pausa de cinco minutos reflexiono y estoy de vuelta, y ya no me parece buena idea hacer limpieza. Ya vuelvo a sentirme esperanzado, con fuerzas suficientes para abarcar todo, para aspirar al diez. Pero, ¿y si ésto es realmente el problema? ¿O es buscar la reacción para que el mundo vuelva a mí?

Maldita sea, por qué no gozo del don de la prudencia. ¿Me falta amor propio?

Es todo lo contrario a lo que he dicho. Ya no me explico, ya no me entiendo de nuevo. Sé que nadie entenderá nada de esto. Por eso, aunque no esté seguro si negro o blanco o gris, probaré una acción nueva.

Siento si me voy. Pero siempre he estado y estaré. Perdón por sentirlo, no lo volveré a hacer. Allá voy, vuelo más que el propio viento, vuela tú hacia mi perdón. 

Entíéndeme. Lo harás justo después de que lo haga yo.









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