jueves, 12 de septiembre de 2013

Que yo no sería.

No es poco sabido,
que rencoroso no soy,
pues alivio me da,
que la moza encuentre marido.

Como rematada hoy,
una prenda zurcida,
se queda dispuesta extendida,
para doblar y empaquetar,
así es que está mi atadura.

Como si ya no fuese mío,
el deber de vigilar,
cambio de turno incluido,
con ese guarda,
que la quiere ganar.

Aunque raro se me hace,
la sorpresa de esta alegría,
la relaciono con algo,
que hasta buena persona ahora,
resulta que yo sería.

¿La verdad busco?,
¿o casualidad?,
¿o derrota confirmada,
que simplemente reconozco?,
¿menos un lastre tardío?

¡Oh qué pena!,
con lo bien que empezaba,
si es que me cuestiono por todo, 
y ya hasta es que me quedo frío.


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