jueves, 24 de enero de 2013

El menosprecio y otras reflexiones paralelas

¿Cómo sabes cuando le interesas realmente a una persona?, ¿qué es el interés?, ¿es el "por el interés te quiero Andrés", o es ese tipo de interés que está implícito en las "sanas" relaciones humanas y el cual toleramos? A ese segundo tipo lo voy a llamar "necesidad". Porque necesitamos (válgame la redundancia), ser necesitados. O, al menos, lo necesitan las personas (que no psicópatas) que no han alcanzado total madurez y equilibrio en su relación consigo mismo. Bastantes, por cierto. Así que generalizaré; lo siento por ti, Dalái Lama.

Supongamos que, en un acto egoísta, alguien utiliza a alguien; manipula para conseguir de esa persona algo, lo utiliza como un peón en su partida hacia un determinado objetivo personal. Supongamos también que lo que toma o necesita de esa persona son cosas meramente físicas o materiales; una ayuda con una mudanza, dinero, contactos laborales, etc. 
Ahora, por otro lado, supongamos que alguien utiliza a alguien. Pero esta vez tomará de esa persona algo menos material o superficial. La utilizará para disfrutar de una tarde entretenida, para sentirse cómodo y valorado, para mitigar su soledad, etc.
¿Cuál preferíais para ser utilizados? ¿Se aprecian diferencias entre los dos casos?
Sí, claramente. Quien diga que no es que le quiere dar otra vuelta de tuerca al asunto o, simplemente, tocar las narices.
Yo voy a ser ese alguien, esa mosca cojonera, ese capullo que intentará amargarte el día, contarte que tan banales y egoístas son las personas. Intentaré que te calientes la cabeza y busques una explicación, un motivo, que tengas dudas, miedos, que valores la posibilidad de ser tan mezquino como el mundo lo es contigo. Pero para hacerlo no voy a limitarme a ignorar las diferencias entre los dos casos anteriormente expuestos, no. Voy a intentar encontrar un nexo de unión, difuminar y estirar sus fronteras, creando así un camino intemedio, por el cual caminar hacia la pérdida en el caos.

Tercer caso: sexo, y el entretenimiento.
Hay muchas personas que se siente mal al saber que han sido manipuladas/utilizadas para tener sexo. Pequeño inciso: hablo de manipular, como podría hablar de utilizar, pero no tiene porqué ser lo mismo. 
Volviendo al tema. Otras personas no se sienten mal al ser utilizadas para fines meramente sexuales, es más, hasta les gusta; se sienten valoradas de alguna forma. Aunque por otra parte, y ya que hablo de sexo como máximo exponente del entretenimiento, no puedo evitar tener que hablar de las demás clases de entretenimiento, incluidas las de tipo más emocional. Son aquellas en las que una persona utiliza a alguien para no aburrirse, no sentirse solo, alimentar su ego, etc., por ejemplo. Y ese tipo de acciones vienen acompañadas en este caso con la intención de no preocuparse por la persona objeto de su disfrute más allá de la preocupación que se tiene por una simple herramienta que te resulta útil.

¿Es lo mismo utilizar que manipular? Nuestro rechazo con/para la manipulación viene dado por nuestras carencias, en lo que flaqueamos, en lo que nuestra autoestima es baja. Alguien que está utilizando a alguien al fin y al cabo siempre aporta también algo, ofrece algo, aunque solo sea su tiempo y artes de manipulación, o lo que está dispuesto a ofrecer o sacrificar para la obtención de su objetivo. Pero por eso mismo, el manipulador es el que decide y elige lo que "intercambia"; es el que engaña, no el engañado. Dar gato por liebre, he ahí la cuestión. Tan simple como eso y tanta parrafada barata para llegar a esto. A veces pienso muy seriamente que soy subnormal; con todo mis respetos a los subnormales. La vida es más simple, pero a ver quien me lo mete a mí en la cabeza con este puerto de entrada que no es ni USB ni ninguno estandar o normalizado por el que puedan enchufarme algo (y no admito chistes fáciles sobre lo de enchufarme algo).

Generalmente se tiende a querer dar de lo mismo que se quiere recibir, es como jugar con la misma moneda, con las mismas reglas del juego; sentir que puedes ponerle precio tangible, cuantificarlo, así te sientes más seguro. 
Elegir, dejar elegir, saber que estás eligiendo tú, de eso depende. Cada cual elige qué vende y por cuánto lo vende. Por eso hay tantos tipos de personas y las relaciones entre ellas se hacen tan variadas y complejas. Así que supongo que no hay que darle más vueltas al asunto y simplemente sentirse bien en ese intercambio. Como cuando haces una buena compra. Pero lo más importante es sentirse bien con uno mismo, es el primer paso.
Todo se limita a una elección, pero los cobardes se pierden por caminos paralelos para no tener que afrontar decidir. Porque elegir es sacrificar.

Si cuando alguien no te necesita o abandona, tendrás la señal para saber si te ha querido y valorado más allá de sus necesidades y tus aportes. Y para redimirme frente al Dalái Lama, aquí va una frase suya que viene a resumir gran parte de esta entrada: "A quien amas, dale alas para volar, raíces para volver y razones para quedarse".

Paso uno: me planteo un problema; paso dos: lo voy desarrollando; paso tres: después de un largo y tortuoso camino por los recovecos de mi retorcida e ineficiente mente llego a una conclusión muy simple; paso cuatro: me siento gilipollas. 












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